viernes, 3 de agosto de 2012

Durango... El lugar donde el Corazón crece


Un Hermoso Momento lleno de magia...



Puedo pasar miles de horas hablando de este sentir que viví y siendo honestos aun lo sigo sintiendo,
pero juntando todo esto, simplemente puedo decir gracias,
gracias por darme lo que necesitaba.

miércoles, 28 de marzo de 2012

MDNA


MDNA’ Es el doceavo disco de La Reina MADIOSNNA, es su primera entrega fuera de Warner, ahora en Interscope, no puede sostenerse en un pilar más diferente: por primera vez un disco de Madonna sería igual de bueno, si no mejor, sin sus sencillos. 

‘MDNA’ tiene sus defectos, sí, pero precisamente porque no puede ser un disco más personal, más Madonna, más implicado.

Atendiendo a sus textos estamos ante un clásico álbum post-divorcio, a medio camino entre la pena por lo que ha terminado y la celebración del recuperado zorreo. Dice en las entrevistas que ‘MDNA’ ha sido grabado principalmente junto a dos productores que representan tendencias opuestas. William Orbit ha co-producido las canciones más reflexivas y Martin Solveig las más divertidas, con Madonna pasando de un estudio a otro de grabación situados en el mismo edificio. Claramente, Orbit simboliza su viejo amor (como todo el mundo sabe produjo el todavía a día de hoy enorme ‘Ray of Light’) y Solveig el desmelene del dance de modita (‘Turn Up The Radio’ es el escapismo hecho canción).




En el primer grupo, brilla especialmente ‘Love Spent’, dos canciones en una con un único argumento: un “quiéreme tanto como a tu dinero” tan divertido como desesperado, en el que Madonna termina suplicando y Orbit soltando toda su artillería pesada de sintetizadores (sus cuarenta segundos finales son de lo mejor que han grabado juntos). En el segundo, ‘I’m Addicted’, en realidad de Benassi, sería el nuevo ‘Impressive Instant’, no sólo por temática, un delirante circunloquio de cuatro minutos sobre el nombre de una persona que te gusta, sino porque no caben más cosas en su cargado final de autotune, trance en modo Rihanna y recuerdos a Mirwais, entre otras cosas por las que Calvin Harris mataría.



A veces el dolor se manifiesta incluso de forma violenta hasta la muerte, como en esa ida de olla absoluta entre la vergüenza ajena y la fascinación total que es ‘Gang Bang’; y otras produce canciones tan hermosas como ‘Masterpiece’, ganadora de un globo de oro, y completamente acertada al comparar al ser amado con una obra de arte a punto de desmoronarse.

Apurando mucho en la teoría “álbum post-Guy Ritchie”, hasta ‘Give Me All Your Luvin” puede encerrar el deseo de ser correspondido después de haber sentido que todo el mundo te quiere excepto tu marido (ver documental ‘I’m Going To Tell You A Secret’).


Cuando el álbum acaba con ‘Falling Free’ parece mentira que sea el mismo que comenzaba con ‘Girl Gone Wild’ y ‘Bang Gang’. Madonna resuelve este asunto a duras penas reduciendo el ritmo gradualmente, colocando ‘Masterpiece’ entre ‘Love Spent’ y ‘Falling Free’ y poniéndose a sí misma como tema principal. Y es que en este álbum hay espacio para las baladas de desarrollo épico a lo ‘Ray of Light’ (‘Falling Free’), el urban de ‘Hard Candy’ (‘I Don’t Give A’), el pop chicle de ‘True Blue’ (‘Superstar’) e incluso las guitarras, el rapeo y la sensación WTF de ‘American Life’. MDNA puede traducirse como “el ADN de Madonna” -sus amigos la llaman M- y son constantes en él las citas a temas de toda su carrera, siendo la realizada a ‘Beautiful Stranger’ en ‘I’m A Sinner’ la más descarada y por extensión la menos apetecible.


Así, la mujer supuestamente más Fría, Calculadora, Sexy y Manipuladora del pop ha vuelvo a las andadas, a coronarse y dejar en claro quien es la Única Reina del Pop